Fue uno de mis tantos viajes por los planetas más recónditos de la galaxia, como siempre a bordo de mi incondicional nave Alia, mi rumbo era el cuerpo celeste llamado Kaleidoscope... mundo pantanoso, gobernado por ciénagas oscuras y muy húmedas, habitado por avecillas negras y marrones, además de alimañas que corrían asustadas a mi paso. Ni un rastro de habitantes que poseyeran racionalidad humana.Sin embargo he de decir que un extraño acontecimiento marcó mi corta estadía en ese lugar, hecho que de no haber ocurrido hubiera enviado al planeta de los pantanos al olvido por mi parte, tal como muchos otros astros insignificantes se acumulaban en mi larga bitácora de viajes. Y me marcó para siempre.
Ocurrió el último día antes de partir. Yo estaba descansando dentro de la nave a salvo de la incómoda y penetrante humedad que se esparcía por los sauces y juncos de los grandes pantanos, gracias a los sistemas de climatización Arraken. Un lugar donde llegaba muy poca luz, donde el frío se hacía presente con fuerza y donde casi todas las criaturas son ciegas. Bueno, me encontraba concentrado leyendo el libro de Muad`dib sobre las políticas a seguir en caso de revueltas en planetas extranjeros, cuando comencé a sentir un agudo olor que llegaba desde afuera, por las rendijas de ventilación que se activaban cuando la nave alcanzaba parajes con oxígeno. Era un olor muy conocido para mí, pero a la vez estaba incrustado en los recuerdos remotos, en mis propios agujeros negros mentales, que vomitaban un recuerdo latente.
Caminé al exterior y seguí un estrecho camino guiado por los vahos olorosos. Cuando ya había caminado unos quince minutos, me pareció ver un portón de madera muy grueso, lleno de musgos y con la apariencia de no haber sido abierto hace siglos. Extrañado avancé por entre las penumbras verdosas, sintiendo que mis pulmones se llenaban de una densa acuidad. Cuando estuve lo suficientemente cerca, descubrí algo aún más extraño que el hecho de la existencia de un portón en un planeta que aparecía deshabitado en todas las guías de viajeros interestelares. Estaba ante mí una especie de guardián de las grandes puertas, vestido totalmente con harapos negros y cuya cara no podía ver bajo una enorme capucha. Sin embargo una tenue luz verde fosforescente emanaba de su cara, como si fuera un gas flúor. Se encontraba rodeado por dos bestias parecidas a perros de enormes proporciones, cuyos ojos rojos brillantes y su olfato atronador, redujeron toda la valentía que me había llevado a conquistar planetas enteros, a la nada misma. El espectáculo que se alzaba ante mi era realmente difícil de asimilar, hecho que se veía agravado por lo pesado de la atmósfera Kaleidoscopiana y por la casi ausencia de luz. Nunca había tenido tanto miedo.
El guardián se me acercó, mientras yo, quieto, pensaba que serían mis últimos segundos como piloto. Sin sacarse sus ropajes dijo con una voz de ultratumba, "Elegid el camino que os acomode viajero de los espacios infinitos y desconocidos, elegid, porque los que llegan hasta este portal no caen aquí por casualidad, no viajero, han sido llamados por Mihitharfes para que les sea revelada la verdad de la necrópolis de Kaleidoscope, para entrar y fundirse en uno con la legión de la que muchos desearían ser parte, pero que sólo unos pocos están en condiciones de conocer. Has sido elegido por el universo para ser un hacedor de musgos verdes y lotos negros, un sacerdote de los rituales de presciencia, un digno huésped de los gigantes verdes. Así pues elige tu camino..."
Ante esas palabras quede estupefacto, de piedra, no podía entender lo que estaba pasando, menos las palabras del… ¿sabio?, ¿que mierda hago en este lugar?, ¿quién es este ser que parecía estar más muerto que vivo? Comprendí sin embargo la intención de su misteriosa retórica (los viajes por las más variadas latitudes me habían enseñado casi a intuir las actitudes dentro de las palabras) : las posibilidades eran o entrar por ese imponente portón mohoso o ser devorado por esas bestias de músculos inyectados por odio.
En esa situación donde toda encadenación de ideas coherentes cae en un abismo de nerviosismo y terror, no pensé más de medio segundo y corrí, corrí con cada partícula de mi cuerpo, de mi mente, de mi alma. Corrí como el animal más desesperado, sintiendo el tronar de las pesadas garras de los perros a pocos metros de mí, su respirar agitado, asesino. Pensé que era mi fin cuando vi aparecer las luces de mi nave, una última esperanza, agárrate de ella, di grandes zancadas y logre entrar a la nave. Había salvado mi vida. Sin embargo la nave comenzó a moverse bruscamente: los mounstros estaban atacándola como si fueran arietes vivos. Los motores no reaccionaban, los golpeé en la desesperación, lloraba y gritaba como un niño !quería vivir¡ Rogaba mentalmente a todos los dioses a los que alguna vez negué. Miré los controles una vez más: Faltaba energía… un positrón de emergencia sacado con adrenalina en mis manos de la bodega fue lo que me salvó, lo introduje en el generador y Alia, mi fiel Alia, despegó incluso bajo la aplastante presión de las bestias, cuyos salvajes gritos escuché incluso mientras me encontraba a bastante altura.
Estaba empapado por un sudor frío, me dolía el estómago. Vomite como nunca lo había hecho en mi vida. Y al fin, estaba lejos de la zona terrestre… sin embargo antes de abandonar su órbita miré hacia abajo: a lo largo de toda la superficie de Kaleidoscope que alcanzaban a ver mis ojos, se iban iluminando pequeños puntos de luces verdes por entre las sombras, cientos, luego miles… todo el planeta transformado en un resplandor inconcebible para su supuesta tranquilidad habitual. En sólo instantes el planeta se transformó en un solo furor verde que alcanzó su punto máximo de brillo y repentinamente volvieron las tinieblas habituales. Me dio la impresión de que todo lo vivo había muerto allí abajo. Sin embargo nunca lo averigüé. Nunca lo intentaré tampoco.
Casi todas las noches recuerdo los portones y pienso que quizás fue un error no haber entrado. Quien sabe que había allí dentro, quien sabe a donde me quería guiar el guardián. La única certeza que tengo es que el penetrante olor a cannăbum que me guío hasta allí nunca va a repetirse con tal magnitud, que el fantasmagórico verdor de ese planeta tampoco, y también sé que nadie entenderá jamás porqué cuando lloro a solas en mis aposentos fluyen de mis ojos lágrimas verdes, lágrimas que tiñen todo de un aura extraña, de un extraño aspecto de infinidad…
Este relato fue literalmente catalizado por una inspiración, un chispazo, simplemente fue una foto de alguien muy querido lo que me generó un deseo inmenso de imaginar una historia para esa imagen, sentí que tenía la historia perfecta (para mi obviamente, no soy tan egocentrico jaja), para el va esta especie de regalo, en agradecimiento por la iluminación verdosa jaja, y bueno, agradezco la posibilidad de tener imaginación, la posibilidad que de un punto de partida surgan distintas visiones de distintos colores, que cada conciencia pueda dotar a una creación de su propia alma, de sus propios tonos. Dejen volar su mente, sean los creadores de su propio universo y valdrán mucho, serán valiosos para los amigos, para la naturaleza, para el mundo y podrán mirar en perspectiva y sentir que aún quedan seres humanos que utilizan su mente con humor, con vida, con inteligencia, más allá de modas y tendencias. Lo único que necesitan para disfrutar una de mis verborreas es ser sensibles, ser capaces de asombrarse, más allá de la razón, ser niños y adultos a la vez. Sé que la mayoria de los que leen me entenderán.. Salud!


3 comentarios:
Ciertamente es un asunto curioso este de la foto, en verdad inspira de alguna forma muy particular. Sabes, tu relato me provoca una sensación muy agradable, es felicidad. Creo que es más que interesante leer de tus palabras algo que, en cierta medida, siento como mío. Y bueno, ser fuente de inspiración me parece que es un asunto no menor y me siento en verdad privilegiado de haber encendido esa chispa en ti que acabó por materializarse en capacidad creativa!
Y no sé… esto que se produjo así como de pronto resultó ser muy cooler :P también yo me inspiré sin previo aviso! Intercambio creativo? Complementación? Spin-off en términos de cine, realmente creo que no hace falta poner nombres, se trata de algo muy simple pero al mismo tiempo muy bkn. En verdad me provoca gratitud, sorpresa y en realidad muchas cosas juntas que me hacen sentir contento :P Me gustó el ejercicio! Y del texto en sí mismo es buenísimo poh :P como siempre haz hecho un gran trabajo!
Concuerdo además plenamente con tu mensaje final!
Y bueno amigo por ahora llego hasta acá, después parlamos de este y otros asuntos ;)
Chauuu!
Me gusto mucho tu relato, este ha sido uno de los que más me ha atrapado de tus esritos, sigue así para poder disfrutar de la creatividad de un amigo.
En estos tiempos me encuentro sin computador, pero cuando vuelva a tenerlo, volveré a escribir algunas cosas que se me vengan a la mente.
Concuerdo completamente con lo que dices en el epílogo.
Bueno saludos amigo, nos vemos pronto.
Adiós.
Derrepente observo una griteta en la pared y termino pensando en historias de tiempos paralelos. Jaja, quizás es genético ésto de encontrar "portales" en la cotidianidad que te transportan a campos virtuales totalmente distintos.
A veces siento miedo de quedar pensando mucho tiempo algo, porque lo siento tan real que creo que me voy a transportar a ese lugar. Pero no creo que pase, por lo menos hasta que supere el miedo, entonces será muy grato :)
Te amo mucho hermanito, por tu sensibilidad, que a la vez es la mía, porque la creamos y cultivamos juntos, muchas veces por caminos dis-tantes/tintos, muchas veces por el mismo camino, o por adyacentes . . . COMO SEA
salud por eso :D jaja
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