Perdonar es una de las acciones más difíciles en la vida de un ser humano. Sobre todo en aquellas ocasiones en que nos sentimos víctimas de otra (s) personas, cuando creemos que no tuvimos responsabilidad alguna en lo que nos ocurrió (cosa que pocas veces es tan así). Perdonar implica realmente una capacidad de humildad y sinceridad con uno mismo que en el momento mismo son algo que se ve como imposible.
Doy por descontado que para perdonar tiene que pasar un tiempo en el que las emociones calmen un poco su tormenta, en que las memorias comiencen a difuminarse un poco y quizás la mente deje su racionalidad de supremacía para dejar fluir el verdadero sentimiento. Porque en realidad ¿A quién le gusta realmente dejar un hilo conector de negatividad con otra persona? Pese a lo mucho que nos esforzemos por hacer como que no nos importa, siempre estará la espina clavada, sobre todo cuando las heridas son más profundas (y en algunos casos definitivas).
No creo que perdonar signifique desligar reponsabilidades. No creo que perdón signifique olvido tampoco. Porque eso no sería perdón, sería estupidez. Al final las acciones negativas se pagarán en esta vida o en alguna de las que vengan, aunque el ideal sería que sea en esta Tierra, porque eso calma un tanto el dolor del afectado. El acto (o al menos el intento) de perdonar, es un movimiento que desplaza los negros fluidos del dolor y el odio, y los transmuta en algo superior, que es la inteligencia. No se trata de una acción santurrona, ni tampoco estratégica, simplemente es un intento por seguir con el flujo de la vida, dejar caer el lastre de la desgracia, el intento de romper con los seres que se preocupan de generar dolor y daño a propósito, aquellos personajes que necesitan extasiarse en el sufrimiento ajeno.
También es cierto que hay ocasiones en que el dolor es tal, la llaga producida es tan grande, que perdonar sería algo más bien acorde a un ente no humano. Pero creo que los ciclos de la vida darán otra oportunidad a aquellos desgraciados. A aquellos que en busca de justicia han encontrado murallas, aquellos que han sido golpeados sin cesar, aquellos ojos de niños arrasados por la brutalidad... Sé que podrán perdonar en algún momento, sé que los eones actúan con delicadeza pero de manera firme.
Perdonar no es debilidad. Perdonar no es lo contrario de justicia. Perdonar es un regalo y una espada invencible contra las apariencias. Es solo cosa de pensar en las masas enceguecidas, en la juventud inerte, todos puestos contra si mismos, el rebaño extasiado en odio. Quizás el perdón entre los que deberían estar unidos lleve algún día a la verdadera insurrección y revolución reivindicativa, poderosa, humana y llameante.
Espero que así ocurra.
Doy por descontado que para perdonar tiene que pasar un tiempo en el que las emociones calmen un poco su tormenta, en que las memorias comiencen a difuminarse un poco y quizás la mente deje su racionalidad de supremacía para dejar fluir el verdadero sentimiento. Porque en realidad ¿A quién le gusta realmente dejar un hilo conector de negatividad con otra persona? Pese a lo mucho que nos esforzemos por hacer como que no nos importa, siempre estará la espina clavada, sobre todo cuando las heridas son más profundas (y en algunos casos definitivas).
No creo que perdonar signifique desligar reponsabilidades. No creo que perdón signifique olvido tampoco. Porque eso no sería perdón, sería estupidez. Al final las acciones negativas se pagarán en esta vida o en alguna de las que vengan, aunque el ideal sería que sea en esta Tierra, porque eso calma un tanto el dolor del afectado. El acto (o al menos el intento) de perdonar, es un movimiento que desplaza los negros fluidos del dolor y el odio, y los transmuta en algo superior, que es la inteligencia. No se trata de una acción santurrona, ni tampoco estratégica, simplemente es un intento por seguir con el flujo de la vida, dejar caer el lastre de la desgracia, el intento de romper con los seres que se preocupan de generar dolor y daño a propósito, aquellos personajes que necesitan extasiarse en el sufrimiento ajeno.
También es cierto que hay ocasiones en que el dolor es tal, la llaga producida es tan grande, que perdonar sería algo más bien acorde a un ente no humano. Pero creo que los ciclos de la vida darán otra oportunidad a aquellos desgraciados. A aquellos que en busca de justicia han encontrado murallas, aquellos que han sido golpeados sin cesar, aquellos ojos de niños arrasados por la brutalidad... Sé que podrán perdonar en algún momento, sé que los eones actúan con delicadeza pero de manera firme.
Perdonar no es debilidad. Perdonar no es lo contrario de justicia. Perdonar es un regalo y una espada invencible contra las apariencias. Es solo cosa de pensar en las masas enceguecidas, en la juventud inerte, todos puestos contra si mismos, el rebaño extasiado en odio. Quizás el perdón entre los que deberían estar unidos lleve algún día a la verdadera insurrección y revolución reivindicativa, poderosa, humana y llameante.
Espero que así ocurra.


3 comentarios:
Interesante, creo que en mi blog también alguna vez hablé sobre el perdón.
¿A qué te refieres cuando dices que el sujeto que hizo daño debe pagar por lo que pasó? Quizás no sea necesario que el sujeto lo haga para poder sentirse más tranquilo o que el daño ya no duela tanto, porque eso más que a perdón me sabe a venganza. Creo que el perdón, por el hecho de que estás perdonando, es decir, como admitiendo, aceptando y superando la falta del otro, no implica la venganza, sino no superarías el dolor porque lo has perdonado, sino porque tu dolor ha sido vengado, es decir el otro ha sentido un dolor semejante al tuyo. De hecho a mi me parece que el perdonar y la venganza, son totalmente opuestos. Por lo mismo es tan difícil perdonar, como dices tú, es un acto no apto para débiles y es casi un regalo ser perdonado. Pienso que quienes logran perdonar realmente, profundamente, de corazón, son grandes personas.
No me refería a que hubiera que vengarse por cada acto como hecho necesario para perdonar. Lo que si es que pienso que puede muchas veces confundirse perdón con impunidad. Sobre todo en casos más allá de hechos cotidianos, como por ejemplo las violaciones a los derechos humanos o crímenes mayores. El que uno perdone no significa que no busque justicia. Solo esa apreciación...
Saludos Kotinho!
Dale. Aunque en caso de que haya impunidad, por un hecho así como violación a los derechos humanos o algo así, no creo que haya perdón. O sea la gente que clama por justicia, obviamente no ha perdonado, si lo hubieran hecho, supuestamente ya estarían en "paz".
Saludos
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