Tengo solo diez minutos para escribir algo. Porque en un rato más estaré sentado en una silla estrujando mis recuerdos en búsqueda de la información precisa para responder lo que la profesora quiere que respondamos. Sólo escribo esto porque recordé que este espacio, existe y me di cuenta que no lo actualizaba hace meses. Y me produjo la misma nostalgia que me produce visitar sitios virtuales o materiales que denotan el paso del tiempo, y que sin embargo aún parecen ser recorridos por las mentes, los cuerpos o los espíritus de quienes los habitaron. Es una sensación de nostalgia, de imaginar cuales fueron los rumbos de aquellos personajes que pulularon algún día los espacios ahora ocupados por el silencio... Hasta que alguien llega y si tiene la sensibilidad necesaria les da un poquito de vida nueva (aunque nunca comparable a la que hubo)...
Y decidí que le voy a dar un poco de vuelo al pedal de este pequeño submundo, para que el tren eléctrico que recorre sus entrañas vuelva a dar unas vueltecitas, que se prendan las luces una vez más, a ver si con su rechinar provoca alguna sensación, o simplemente se pierde en los oídos del viento. En verdad, no importa el resultado. Más vital es que este cuerpo pide un poco de oxígeno, para despertar, quien sabe cuanto tiempo, sólo quiere vivir un rato, seguramente sus pasos no estaban dados por completo.
Este sueño no ha terminado, ha pasado por pesadillas y fantasías, por la dureza del cemento como por la vitalidad del bosque húmedo, pero no se ha detenido. Es bello saberlo... Al fin y al cabo, este sueño es tan mío como de los que lo perciben, al final, parece ser que tras probar algo del veneno (y no morir en el intento), uno va siendo consciente de que nada es tan en serio... Y que podemos jugar con este sueño a diestra y siniestra, si somos conscientes de sus leyes. Y nos transformamos en verdaderos soñadores: Sin límites.
jueves, 18 de noviembre de 2010
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1 comentario:
Lo mismo (no lo mismo pero similar) me pasó a mi en este tiempo, pero con respecto a mi submundo - submundo que en el fondo está unido a otros, como este -. Nostalgia y ganas de volver a revivir, de brotar de mi sensaciones, pensamientos, reflexiones, emociones, cosas que siempre están presentes en nosotros, pero que el ritmo de la vida a veces nos obliga a ignorar, o por simple flojera o tratar de hacernos los ciegos con el mundo y con nosotros mismo. Pues, ¡que reviva!, que la luz ilumine de nuevo este espacio que se sumió en penumbras. Que las semillas y los brotes se alimenten nuevamente del sol que alguna vez los alumbró.
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