domingo, 9 de enero de 2011

Sobre la música hoy

Cuando me preguntan si me gusta la música chilena, siempre digo que sí. Ahora, cuando especifíco las bandas o músicos que sigo, ahí pocas veces suelo ser comprendido. Esto se da principalmente porque con el pasar del tiempo, cuando se es un ser relativamente sediento de conocer los sonidos y explorar en ellos, es casi inevitable llegar cada vez más profundo, más allá de lo aparente o de aquello que se nos entrega en bandeja por los medios masivos de comunicación.

Cuando uno sigue ese instinto, ese palpitar de mover las piedras con la esperanza de encontrar algun gusano gigante o una rana, se produce necesariamente un alejamiento de la superficie, de aquello básico, obvio o fácil. Probablemente sea el caso de la gran minoría de las personas que escuchan música, y por eso se le conoce a todo esto con la palabra inglesa “underground”. Sí, es un buen termino, son las corrientes que circulan por debajo de la Tierra, ese magma de gran fuerza y novedad, desgarradora transmutación, fortaleza nueva, que para ser disfrutada debe ser encontrada, no llega a ti por casualidad.

Tampoco quiere decir esto que haya que ser uno de esos personajes que se vanaglorian de conocer más música que el resto y de saber mil nombres de las bandas más desconocidas del mundo que tocan en un bosque bajo la luna llena. No, aquí lo importante creo yo, es estar consciente de que si bien se conoce más que el resto, lo realmente importante es disfrutar del sonido nuevo, del encuentro con nuevas formas de expresión, alternas a la corriente general, muchas veces opuestas incluso. El hecho de encontrar mentes alternas, discordantes con esta masa que come lo que venga, que traga lo que caiga, que escucha lo que sea.

Entonces si me preguntan ¿Qué música chilena te gusta?. Probablemente me referiré a Yajaira y su rock stoner psicodélico, a Mar de Grises y su doom atomsférico, o a Proccesion y su doom metal tradicional. O también pensaré en bandas regionales como Lisérgico o Fatiga de Material. Incluso Peste y su “fuck n roll”, infeccioso y callejero, que conocí hace poco. Tal vez en un par de trovadores, y claro, de los buenos conocidos como Los Tres, los buenos tiempos de la nueva canción chilena, y así podría seguir nombrando varios. Seguramente no nombraré a Los Bunkers, Lucybell, Sinergia ni a una larga lista más. Y no por creerme superior, o intelectualoide de la música. Tampoco tengo una boina y un habano cuando escucho música, todo lo contrario, me gusta la música recorriendo mis venas, elevándome al cielo y paseándome por los infiernos, dándome a probar del néctar y el veneno.

Entonces cuando escucho decir a alguien que la música chilena es una basura, que los jóvenes ya no crean como antes, que MTV ya no da música de verdad, etc. Cuando escucho esto encuentro toda la razón a quien lo profiere… Pero también es la otra parte del camino el hacerse su propio camino, buscar si no te gusta lo que te regalan a primera mano. Debajo de las rocas puedes encontrar un universo paralelo de sonidos reales y sustanciosos, sea del género que sea, no importando si te gustan los beats del hip-hop, lo afilado del metal, o la electrónica. SIEMPRE hay algo si se busca, cosa que alegremente he comprobado en los últimos tiempos. Y por tanto también es importante apoyar estos espacios de oxigenación, de rebeldía y nuevo arte. ¿Cómo? Asistiendo a los conciertos, comprando las ediciones de los artistas (que generalmente son bastante baratas comparadas con un sello multinacional), y sobre todo esparciendo el mensaje… Siempre encontrarás oídos sedientos, a veces en los seres que menos esperas. Saca las malezas, muévete y caerás en el río de las percepciones abiertas, de la real vertiente creadora, muévete por ella como un pez en éxtasis. Porque ¿Sábes que es lo mejor?... La música está hecha para entregar, la música es poesía, sólo faltan oyentes y “sentidores”. La música verdadera te da vida.

Y claro… También te da “muerte”, cuando una parte de ti necesite irse. El ritmo se la llevará. Por el río fresco y subterraneo en el que puedes nadar con total libertad.

1 comentario:

Dere dijo...

La musica esta hecha para toda edad, sexo, etnia pensamiento y momento y todoo lo que uno pueda inventar.. y eso es genial.. y eso es lo que amo de la vida...Es una de esas maravillas que el hombre reprodujo de la naturaleza y le puso sus sentimientos y momentos. En una pelicula una vez dijieron

La música nos rodea. Lo único que tenemos que hacer… es escuchar.

tkm